Nos encantan las coincidencias. Y es que no hay nada como celebrar los 30, 31, 32, … 35, 40 o los que sean y, además, estar embarazada. Es una excelente ocasión de celebrarlo con una baby shower. Más fiesta, más recuerdos y más… EMOCIÓN.

Los cumpleaños no nos pasan desapercibidos. Somos conscientes de que el tiempo pasa y que lo hace cada vez más rápido. Los embarazos son únicos, ya no sólo porque cada mujer lo experimenta de forma diferente sino porque no sabemos si volveremos a vivir este momento.

¿Será mi último embarazo? ¿Tendré más hijos? ¡Alguno será el último! Así que tenemos que aprovechar cada ocasión para vivirla con intensidad.

Intensidad de la buena, de la del slowliving, esa que nos permite disfrutar sin correr, sentir con tranquilidad y amar sin prisas. Obviamente tenemos momentos de todo porque la vida va a toda velocidad. Pero un momento para SORPRENDER y EMOCIONARSE es el regalo más preciado. Sentir desde dentro. Compartir momentos de tú a tú. Dejar a un lado móviles, ordenadores, sofás y la rutina del día a día para estar juntos.

Familia y amigos. Estas personas que van a formar parte de esa nueva vida que se cuece dentro.

Cuando los niños nacen nos damos cuenta de lo valioso que es el tiempo porque lo vemos en ellos. Cambian tanto de un día para otro, crecen a tal velocidad y nos hacen vivir de forma tan intensa que los días vuelan.

Es precioso y algo angustioso. Por eso todo lo que vivimos es motivo de celebración. No podemos dejar que pasen estos momentos tan especiales así, sin más.

Regalar una baby shower es mucho más que hacer una fiesta sorpresa. Aprovechar el cumpleaños de una embarazada que tanto queremos, para darle una sorpresa, es mágico ¡e inesperado! Sobre todo porque, el próximo cumpleaños, será con una personita más en nuestros brazos.

¿Has pensado ya a quién emocionar?

¡Te dejamos aquí algunas ideas para sorprender!